19 de octubre, 2018.

En el día de ayer el Procurador Penitenciario Dr. Francisco Mugnolo presentó el seminario “Drogas: de la prohibición a la regulación. Resistencias y desafíos” en la Universidad Torcuato Di Tella. 

La actividad se realizó en el marco del Proyecto de Visibilización del Impacto de las Políticas de Drogas impulsado por la Procuración Penitenciaria. Formaron parte de la organización la fundación Friedrich Ebert Stiftung y la Asociación de Pensamiento Penal.

El panel, que contó con figuras internacionales, fue presentado por el Procurador Penitenciario Dr. Francisco Mugnolo quien destacó la importancia de darle voz a quienes no son escuchados. Además, propuso que se aborde esta temática para “hacer más auditiva la voz de las personas que realmente han sufrido y sufren la aplicación de determinadas políticas represivas”. Indicó que en el desarrollo de políticas públicas se debe contar con la participación de las personas privadas de libertad y ex detenidos.

Dörte Woltrad, directora de FES, explicó que en la fundación los pilares son los ejes de derechos humanos y democracia. Afirmó que el fracaso de las políticas vigentes en la región latinoamericana indica que es necesario generar un consenso sobre qué cuestiones habrían que modificar. 

El sociólogo Juan Gabriel Tokatlian, especialista en política exterior, narcotráfico y crimen organizado, afirmó que el problema del narcotráfico es “cultural, político e ideológico” porque “hay una economía política del negocio de las drogas que permite que su perpetuación sea aún más gratificante para pocos en términos de negocios y culturalmente sostenible en términos de la prohibición”.

Por su parte Coletta Youngers, experta en política internacional de drogas y miembro de The Washington Office on Latin America, indicó que a menudo las mujeres son encarceladas por robo o delitos menores relacionados a las drogas. Se encuentran involucradas en tráfico de pequeña escala, transporte de drogas, cultivo e ingreso de drogas dentro de las unidades penitenciarias.

Estas mujeres suelen vivir en situaciones de pobreza, tienen bajos niveles de educación, están desempleadas o subempleadas y son las principales cuidadoras de hijos/as y adultos mayores. En ese sentido se percibe un uso excesivo de la prisión preventiva en la región.

Andrea James, ex detenida, fundadora y directora ejecutiva del National Council For Incarcerated and Formerly Incarcerated Women and Girls, brindó datos sobre el sistema carcelario en Estados Unidos y destacó la importancia de difundir la situación de las mujeres encarceladas y los efectos de la prisión no solo en ellas sino también en sus familias y los derechos que les son negados. Además, explicó que “no solo debemos crear conciencia sobre el aumento del encarcelamiento de mujeres sino también debemos eliminar la vergüenza y el estigma de ser personas condenadas o de haber sido condenadas”.

 

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