05 de Octubre, 2026.
La Procuración Penitenciaria de la Nación elaboró un documento en el que analiza la situación de las personas privadas de libertad en las dependencias de la Policía de CABA y la propuesta de cierre de la cárcel de Devoto, y señala la necesidad de brindar una respuesta integral en términos de política criminal frente al problema de la sobrepoblación y de preservar la experiencia del Programa UBA XXII de la Universidad en las cárceles.
Ante el contexto de emergencia carcelaria en la Ciudad de Buenos Aires y a nivel federal, con la inminente inauguración de un nuevo complejo en Marcos Paz y las propuestas iniciales de cierre de la cárcel de Devoto, consideramos necesario reafirmar la posición sostenida por la Procuración Penitenciaria a lo largo de los años.
El alojamiento prolongado de personas en espacios de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires debe ser un problema prioritario para los gobiernos local y nacional. Se trata de espacios que no fueron concebidos para el alojamiento permanente de personas y cuyas condiciones resultan incompatibles con una privación de libertad respetuosa de los derechos fundamentales.
La emergencia penitenciaria requiere una respuesta integral: la ampliación de la capacidad del sistema resulta necesaria para superar el déficit existente, pero no es suficiente. Es necesario, asimismo, considerar el impacto de las decisiones de política criminal y judicial sobre el ingreso y permanencia de las personas en prisión y revisar los criterios y niveles de encarcelamiento. La capacidad del sistema debe determinarse sobre la base de condiciones reales y adecuadas de alojamiento, y no mediante la incorporación ficticia de plazas.
El proceso de cierre de la cárcel de Devoto debe ser planificado de manera integral y comunicado de manera adecuada, contemplando especialmente la situación de las comisarías de Ciudad de Buenos Aires y evitando que los traslados que se dispongan vulneren derechos y agraven las condiciones de detención en otros establecimientos penitenciarios.
Finalmente, se debe garantizar la continuidad del Programa en cárceles UBA XXII, respetando la oferta académica múltiple, presencial y de calidad que lo ha distinguido por cuarenta años.