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14 de Noviembre, 2018.

Dando continuidad al debate oral que se desarrolla ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Neuquén por las torturas seguidas de muerte contra Argentino Pelozo Iturri en la ex Unidad 9 del Servicio Penitenciario Federal en la provincia de Neuquén, se realizaron tres  audiencias en las que se tomaron declaraciones testimoniales a personas que aún se encuentran detenidas y otras que han recuperado su libertad.

Los días 6 y 7 de noviembre declararon tres testigos (testigos “A”, “B” y “C”) que se encontraban detenidos en la Unidad 9 al momento del hecho y que en la actualidad se encuentran en libertad. Uno de ellos testificó por el Sistema de Videoconferencia y el otro estuvo presente en la sala de audiencias donde se desarrolla el juicio (A.M.UC.). Ambos testigos ratificaron las declaraciones que les fueran recibidas en la etapa preparatoria, en cuanto a lo que pudieron observar de la golpiza recibida por la víctima del hecho. Por otro lado, destacaron la importancia de las funciones de control asumidas por la Procuración Penitenciaria y cómo impactaron en el cruento régimen de vida que padecían las personas alojadas en la Unidad 9 en ese momento. Describieron algunos métodos de torturas utilizadas sistemáticamente, como el conocido con el nombre de “la bomba” -chorros de agua helada proveniente de mangueras que descargaban sobre los cuerpos desnudos- o “la bienvenida” -golpizas y otros tratos degradantes recibidos al ingresar a un nuevo alojamiento-, entre otros.

En este sentido el testigo “A” relató: “Así era el régimen correctivo, cuando te bajaban a Neuquén ibas con las manos atrás, esposados, y ahí  a las corridas para el lado de requisa. Bajabas a “buzones” -celdas de aislamientos- te metían en la “bomba”, agua paliza, pabellón y luego si bajabas a enfermería “te cagaban a palos”, bajabas a jugar a la pelota “te cagaban a palos”, bajabas a pedir un medicamento “te cagaban a palos”. Eso era antes, ahora los presos como digo yo tiene privilegios porque apareció Procuración… como yo digo son “mamá y papá de los presos” porque antes era sufrido, nosotros sufrimos un montón…eran “bomba”, “cagadas a palos”…era el régimen correctivo”.

En tanto que el testigo “B” dijo: “Me enteré que hubo muchos casos irregulares en la causa que gracias a la Procuración se pudo aclarar las cosas” (…) Los presos hemos sufrido muchas situaciones malas, de golpes, de palizas, de muertes (…)”.

A su turno, el testigo “C” refirió que desde el Pabellón de al lado vio como el grupo de requisa sacaba a los golpes a Pelozo. Agregó, de forma dramática: “Ese día sentí la presencia de la muerte”.

Las audiencias de debate continuaron el día 12 de noviembre con tres testimoniales de personas que estaban alojadas en la Unidad 9 el día del hecho, de las cuales hoy dos de ellas se encuentran en libertad y una continua detenida.

El primero (testigo “D”) refirió que: “Estuve detenido (en la Unidad 9) desde 1979 hasta el 2008, ahí me sacó mi defensor bajo la ley de protección del testigo (…) El trato era bastante duro porque lo que pasó es que había muchos internos que tenían problemas y estaban en los calabozos y castigaban, empezaron a pegar de nuevo como en el régimen militar (…) Yo ingresé en el régimen militar y se pegaba, se maltrataba, se torturaba y en ese tiempo habían empezado con lo mismo otra vez de vuelta, hasta que, bueno, llegó la Procuración y ya después calmaron un poco (…) Cuando entró la democracia todo eso se paró, mucha gente que estaba acostumbrada a maltratar a los golpes se retiraron de baja, se jubilaron, y había parado el tema ese de la tortura, de pegar con las gomas, se había parado habían dejado de hacer eso, pero después habían empezado de vuelta una generación de personas a trabajar, que venían del Chaco, de diferentes lugares, que habían empezado de vuelta a castigar y a torturar, hasta el extremo de matar a una persona (…) Sí personal penitenciario (…)te metían agua con una manguera de bombero…eso no se usaba, ni en el régimen militar se usaba todo eso (…) Abajo donde estaba el subsuelo estaban los calabozos de sanciones y había una bomba grande para colocar la manguera de bomberos y habían agarrado a echar agua a los detenidos con esa manguera hasta que sé que fue la Procuración y le pusieron un precinto, porque se denunció, a la llave de paso y no se usó más. Torturaban con agua a la madrugada hasta que ocurrió lo más grave, que murió esta persona”.

Por último los testigos “E” y “F” no solo ratificaron sus dichos relatados en la instrucción de la causa, sino que también expresaron, en el mismo sentido que los anteriores, el contexto de violencia y agresión que se vivía en la Unidad 9 de Neuquén por parte del personal penitenciario, como así también lo que pudieron ver y escuchar en torno a la feroz golpiza que recibió Argentino Pelozo Iturri aquél 8 de abril de 2008 y que, tal como ha sostenido esta querella a lo largo del proceso, habrían derivado en su deceso.

El día 13 de noviembre se llevaron a cabo las declaraciones de los médicos que practicaron la autopsia de la víctima, pertenecientes al Cuerpo Médico Forense de Neuquén, los que concluyeron, en esa oportunidad, que la muerte de Pelozo se debió a un suceso compatible con la noción de “muerte súbita”.

En los próximos días están programadas las declaraciones de los peritos médicos del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y los peritos de la PPN -parte querellante en autos- quienes en su peritaje concluyeron que el deceso de Pelozo Iturri se debió a una muerte traumática ocasionada por los golpes recibidos (particularmente en la zona del cráneo) que derivaron en un paro cardio-respiratorio.

De esta manera, sigue su curso este trascendental caso para la prevención y lucha contra las graves violaciones a los derechos humanos de personas detenidas en cárceles federales.

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